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Bandera de mochila

LA BANDERA DE MOCHILA – UNA TRADICIÓN POR RECUPERAR
 
 
La bandera de mochila o de percha, también pañuelo cubre percha, se dejó de usar por nuestro Ejército sobre el año 1927. La recuperamos en el Regimiento “Inmemorial del Rey” Nº 1 del C.G.E. con el llamamiento 3º/97 y la divulgamos enviándola, junto con su historia, a los primeros Jefes de Cuerpo de otras unidades.

Esta bandera de reducidas dimensiones (60 x 80 cm), se empezó a dar al soldado allá por 1986. Fue de dotación, al principio, para el Ejército expedicionario a África, el que realmente dio a esta prenda un toque de romanticismo que recoge el cancionero militar. Años después, la Real Orden del 12 de diciembre de 1904, declara “Reglamentario para todos los cuerpos del Ejército, el pañuelo cubre percha, denominado de bandera española”.

Fue creada para que el soldado pudiera cubrir y proteger de polvo –no se conocían las taquillas- sus pertenencias en la percha o repisa de su dormitorio, sobre todo si estaba en un campamento. Precisamente por esta utilidad, la bandera tiene sus colores en sentido vertical, así como su escudo, que ribeteado en negro o rojo, podría ser el contracuartelado, una leyenda, el mote o sobrenombre de la Unidad, o lo más generalizado, el escudo del Regimiento. En el museo del Ejército se conserva la del General Primo de Rivera.

En campaña se llevaba en la mochila de ahí su nombre más corriente, y servía para, atada por fuera, señalar en avanzadilla a los que venían más a la retaguardia que eran propios y destacados para señalizar su posición. También se empleaba como mortaja, si se producía baja en acción, se arropaba el cadáver y se cubría su rostro antes de rellenar con tierra su tumba. Recordemos la estrofa de la canción Banderita: “Quiero que me entierren con la bandera de España. El soldado bien sabía que  no había una bandera de España para cada cadáver, que a veces eran muchos, se estaba refiriendo, a su bandera de mochila, ¿qué podría ser?

Por su propia condición era fungible, por ello muy barata, de pobre calidad textil, carecía de vaina, aunque a veces iba con unos cordoncillos en sus extremos para ser atada. Roja al principio, el color militar español, luego se generalizó con los colores nacionales. Carecía de flecos, solo estaba coloreada por una cara, traspasando a la otra la impresión.

Licenciado, el soldado se la quedaba como recuerdo y testigo de su vida militar cumplida. Nunca como entonces hubo tantos hogares españoles con los colores nacionales para mostrar a los hijos el amor a España, ese amor que hay que enseñar y aprender desde el vientre de la madre.

 

                                                                               Fernando Sánchez Fernández

                                                                            Coronel de Infantería

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